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¿Qué es lo que hace que una reunión de adoración cristiana sea diferente a otras clases de reuniones públicas?

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¿Qué es lo que hace que una reunión de adoración cristiana sea diferente a otras clases de reuniones públicas?, tales como:

1) Un discurso político  2) Un concierto de rock  3) Un evento deportivo

Independientemente de lo que las reuniones semanales de la iglesia tengan o no tengan en común con estas reuniones públicas, una de las cosas que más deberían distinguirlas es la penetrante presencia de la Palabra de Dios.

Cada elemento de las reuniones semanales de la iglesia debería estar lleno de la Palabra de Dios. Por medio de ellos la Palabra de Cristo mora en la iglesia de una manera abundante, y así la edifica.

En Colosenses 3, Pablo nos da algunas de las dimensiones colectivas de cómo debemos vivir a la luz del evangelio. Escribe:

12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de longanimidad;
13 soportándoos los unos a los otros y perdonándoos los unos a los otros, si alguno tuviere queja del otro; de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo de la perfección.
15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la cual asimismo sois llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
16 La palabra de Cristo habite en vosotros abundantemente en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros con salmos e himnos y cánticos espirituales, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor.
17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a nuestro Dios y Padre por él.

La enseñanza del Nuevo Testamento acerca de las actividades que deberían incluirse  en las reuniones de la iglesia de una forma muy parecida a Colosenses 3:16 son:

-Leer la Biblia (1 Ti. 4:13)
-Predicar la Biblia (2 Ti. 4:2)
-Orar la Biblia (1 Ti. 2:8)
-Cantar la Biblia (Col. 3:16)
-«Ver» la Biblia, en las «palabras visibles» del bautismo y la Cena del Señor (Mt. 28:19; 1 Co. 11:17-34)

Este resumen es útil por algunas razones. Primeramente, resume lo que el Nuevo Testamento enseña a los cristianos en cuanto a lo que deben hacer en sus reuniones colectivas. En segundo lugar, enseña cómo, por medio de todos esos elementos, la Palabra de Cristo debe morar abundantemente en la asamblea colectiva de la iglesia.


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¿Por qué es necesaria la disciplina en la iglesia?

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 El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia que el que lisonjea con la lengua. (Proverbios 28:23).

Para muchas personas una iglesia ideal es aquella donde la corrección, la reprensión o la disciplina nunca se dan porque eso, en teoría, afecta el ambiente y las buenas relaciones. ¿No debemos vivir en amor porque “Dios es amor”? (Se preguntan).

Hay tres aspectos a tener en cuenta de por qué se debe amonestar (reprender) a los que llevan una vida desordenada o se involucran en pecados repetitivos.

1-No estamos aún en el cielo; debemos corregir

En el cielo será “todo paz y amor” porque estaremos con el Salvador y no habrá más pecado. Pero mientras estemos en esta tierra, la iglesia tendrá que soportar las embestidas del pecado una y otra vez. Las personas se desviarán y deben ser llamadas a reconocer sus pecados y buscar la restauración en Dios. Ninguna disciplina al principio pareciera ser “causa de gozo” (Heb. 12:11), pero el fin es dar un “fruto de justicia”. Por el contrario, evitar la disciplina o la corrección, al principio trae cierta paz temporal, pero no tardará en dar posteriormente el fruto amargo que es la consecuencia de las malas acciones sin arrepentimiento genuino.

2- Corregir es un acto que trae mayor gracia

La reprensión  del pecado, aunque parezca un acto duro en medio de una sociedad “susceptible a ser corregida” y donde todos se ofenden por nada, traerá una mayor gracia de Dios a la larga. No corregir el pecado es dejar crecer las malas hierbas que luego ahogarán las buenas plantas. La iglesia es un jardín de Dios donde por un lado se riega y se abona para un buen crecimiento de las plantas. Esto se hace a través de la edificación de la Palabra de Dios, la consejería bíblica etc.. Pero, por otro lado, todo jardín necesita ser periódicamente desmalezado. Y esto es reprender el pecado y la conducta desordenada de los miembros de la iglesia. Es necesario regar, pero también es necesario podar.

3- Nos estamos para adular a las almas

La palabra “lisonjear” utilizada en este proverbio equivale entre otras cosas a “adular”. La iglesia no está llamada a adular a los hombres sino a exponerles la verdad de la Biblia. Jesús se ganó el odio de muchos (al punto de querer matarlo) por decirles la verdad  (Juan 8:40). Adular solamente a las personas para ganarse su simpatía sin denunciarles su pecado es algo contrario a la Palabra de Dios. Cuando esto ocurre en una iglesia, su propósito de representar a Cristo terminó.

Conclusiones finales:

El mundo se pregunta: ¿De verdad Cristo está en tu iglesia? La respuesta que tendría que ser es: Sí. Cristo (la cabeza) se manifiesta a través de la vida de su miembros. ¿Pero qué pasa cuando un miembro no está representando a Jesús en sus acciones? Es allí donde la disciplina es necesaria. Porque lo que está en juego en una iglesia local no es si todos somos simpáticos y nos movemos en un ambiente “buena onda”, sino si representamos a Jesús fielmente, y si cuando pecamos nos arrepentimos para dar gloria a Dios. Esto es, en definitiva, hallar “mayor gracia”.

Pastor Alejandro Riff


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¿Por qué es importante una confesión de fe escrita en una iglesia local?

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¿Cómo podremos mantener el orden dentro de la iglesia si no podemos definir lo que creemos? Una persona puede venir a nosotros, y afirmar que desea ser miembro de nuestra iglesia. Pero, ¿cómo podemos juzgar si la fe de esa persona es de acuerdo a la nuestra si no poseemos ninguna declaración escrita de nuestras doctrinas? O ¿cómo podría esa persona juzgar si nuestra iglesia es doctrinalmente apropiada para ella si no podemos declarar en una forma precisa y ordenada qué es lo que nosotros creemos?

Hablar acerca del amor y la unidad suena políticamente correcto, pero ¿cómo podríamos trabajar juntamente con personas que niegan la soberanía de Dios en la salvación? ¿O con pelagianos, que niegan la total depravación del hombre? ¿O con unitarios, que niegan la trinidad? ¿Cómo puede una iglesia caminar hacia una misma meta, o tener una misma mente y un mismo corazón cuando los miembros están divididos en cuanto a aspectos tan esenciales de la fe? (comp. 1Cor. 1:10).

Como alguien dijo una vez: “Una iglesia que carezca de una confesión de fe padece de una especie de SIDA teológico”. No podrá luchar eficazmente contra todos los errores que nos circundan.

Escribiendo a los Romanos, Pablo les advierte, en Rom. 16:17: “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”. Pero ¿cómo podremos cumplir ese mandato si no tenemos una idea clara y precisa de lo que creemos?

Artículo orignal por Sugel Michelén


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La falta de conocimiento de Dios

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“Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30)

A veces me piden: “Hermano, por favor venga y diríjanos en una serie de una semana sobre los atributos de Dios”. Y a menudo respondo: “Bien, hermano, ¿lo ha pensado bien?” Recuerdo una conversación en particular en que el pastor contestó: “¿Qué quiere decir que si ‘lo he pensado bien’”? “Bueno, resulta que es bastante controversial, este tema que me está dando para enseñar a su iglesia”. “¿Cómo que es controversial? Dios es Dios. Nosotros somos cristianos. Esta es la iglesia. ¿Cómo que es controversial?” Le dije: “Querido pastor, cuando empiece a enseñar a su congregación sobre la justicia de Dios, la soberanía de Dios, la ira de Dios, la supremacía de Dios y la gloria de Dios, verá que algunos de los mejores y más antiguos miembros de su iglesia se pondrán de pie y dirán algo así: ‘Ese no es mi dios. Yo nunca podría amar a un Dios así’. ¿Por qué? Porque tienen un dios que han fabricado en su propia mente, y les encanta lo que han fabricado”.

“Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová” (Jeremías 9:23-24). “Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que os despedace, y no haya quien os libre” (Salmo 50:21-22).

Ahora bien, ¿cuál es el problema aquí? Falta conocimiento de Dios. Es posible que muchos de ustedes piensen: “Oh, hablar de los atributos de Dios y de teología. Eso es cosa de eruditos que no tiene ninguna aplicación práctica”. Presten atención a lo que están diciendo: “El conocimiento de Dios no tiene ninguna aplicación práctica”. ¿Saben por qué todas las librerías cristianas estén llenas de libros de autoayuda, con cinco maneras de hacer esto o aquello, y seis maneras de ser piadosos, y 10 maneras de evitar caer? ¡Porque la gente no conoce a Dios! ¡Entonces hay que darles toda clase de métodos triviales carnales para que sigan andando como deben andar las ovejas! “Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo” (1 Cor. 15:34). ¿Por qué hay tanto pecado descontrolado entre el pueblo de Dios? ¡Es por falta de conocimiento de Dios!

Ahora quiero hacerles unas preguntas. ¿Cuándo fue la última vez que asistieron a una conferencia sobre los atributos de Dios? ¿Cuándo fue que, como pastores, enseñaron un año entero acerca de quién es Dios? ¿Cuánto de toda la enseñanza que se lleva a cabo durante la semana tiene que ver con quién es Dios? ¿No es cierto que es más fácil ir con la corriente, simplemente seguir a todos los demás? Y de pronto, un día escuchan algo como esto y se dan cuenta: “Ni me acuerdo cuando alguien haya enseñado acerca de los atributos de Dios”. ¡Con razón somos las personas que somos! Conocerle, de eso se trata todo; eso es vida eterna. Y la vida eterna no comienza cuando pasamos por las puertas de la gloria; la vida eterna comienza con la conversión. Vida eterna es conocerle a él. ¿Creen sinceramente que les va gustar abrir las puertas de perlas y caminar por calles de oro por una eternidad? ¡Hay allí Uno que es infinito en gloria, y muchos pasarán una eternidad de eternidades sin siquiera llegar a conocerle! Comiencen ahora. Hay tantas cosas que quieren saber y hacer, y tantos libros que quieren leer. ¡Tomen el libro de Dios, la Biblia, y estúdienlo para conocerle a él, para conocerle a él!

Por todo esto, someto a consideración de ustedes que sería mejor ni siquiera tener un culto los domingos por la mañana. El domingo por la mañana es en muchos lugares la hora de más idolatría en toda la semana, por la gran muchedumbre de gente que no está adorando al único Dios verdadero. En cambio, están adorando a un dios concebido en sus propios corazones por su propia carne, por las tretas satánicas y su inteligencia mundana. Se han fabricado un dios parecido a ellos, y se parece más a Santa Claus que a Jehová. ¡No puede haber temor del Señor entre nosotros, porque entre nosotros no hay conocimiento de Dios!


Diez cargos contra la iglesia moderna es un sermón predicado el 22 de octubre de 2008 en la Conferencia sobre Avivamiento en Atlanta, Georgia, EE.UU por Paul Washer.

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sin iglesia

¿Puede un cristiano estar sin iglesia?

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Todo cristiano debería unirse a una iglesia porque la Escritura lo requiere. Es cierto que no hay un mandamiento directo en la Escritura que diga: «Todo cristiano debe unirse a una iglesia local», pero dos factores en la Biblia indican que todo cristiano debería ser miembro de una iglesia local:

1. Jesús establece la iglesia como una institución pública y terrenal que marca, afirma y supervisa a aquellos que profesan creer en él (Mt. 16:18-19, 18:15-20). Jesús estableció la iglesia para declarar públicamente a aquellos que le pertenecen con el fin de dar al mundo una demostración de las buenas noticias sobre sí mismo (Jn. 17:21, 23; véase también Ef. 3:10). Jesús quiere que el mundo sepa quién le pertenece y quién no. ¿Y cómo sabrá el mundo quién le pertenece y quién no? Deben ver qué personas se identifican públicamente con su pueblo en la institución pública y visible que él estableció para este propósito. Deben ver a los miembros de su iglesia. Y si algunas personas dicen ser parte de la iglesia universal aun cuando no pertenecen a ninguna iglesia local, están rechazando el plan de Jesús para ellos y su iglesia. Jesús pretende que su pueblo esté marcado como un grupo visible y público, lo cual significa juntarse en iglesias locales.

2. La Escritura repetidamente ordena que los cristianos se sujeten a sus líderes (He. 13:17; 1 Ts. 5:12-13). La única forma de hacer esto es comprometerse públicamente con los miembros de su rebaño, y decir en efecto: «Me comprometo a escuchar vuestra enseñanza, seguir vuestra dirección, y sujetarme a vuestro liderazgo». No hay forma de obedecer los mandamientos bíblicos relacionados con la sujeción a los líderes si nunca te sujetas de verdad a ellos uniéndote a una iglesia local.


9 Marcas de una iglesia saludable – Ir al artículo original

 


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La descripción del trabajo de todo pastor

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Por John MacArthur

En estos días, mi corazón sufre por pastores.
Duele porque hoy en día su trabajo es tan difícil como lo ha sido siempre. Vivimos en una cultura antiautoridad una que ha perdido todo el respeto a las personas en posiciones de autoridad e influencia. La mentalidad moderna es derribar todo y a todos. Es una cultura destructiva, impulsada por el orgullo feroz y la auto-estima fuera de control. Parece que muy pocos pastores salen de sus iglesias por
sermones malos o ministerios ineficaces, por lo general, están agotados por una persona o un grupo de contendientes por poder y autoridad.

Esa dificultad se ve agravada por la intimidación de los ministerios de medios de comunicación masivos y predicadores famosos en la televisión, el Internet, e iglesia de TV de todo el país. A los pastores de hoy se les dice que deben encarnar un espíritu emprendedor, que necesitan hacer crecer sus iglesias de la
forma en que harían crecer un negocio. Escuchan mucho sobre la necesidad de impactar en la cultura y la participación de la comunidad, y obtener todo tipo de asesoramiento pragmático sobre la manera de lograrlo. Se les dice que deben ir más allá de la iglesia y revolucionar la sociedad. De hecho, parece que
gran parte del trabajo del pastor moderno se supone que tienen lugar fuera de la iglesia.

Ese es un mensaje desalentador para los hombres que aman a la Iglesia y han dado su vida al servicio del pueblo de Dios. También es anti-bíblico. Los pastores tienen un solo trabajo. No están llamados a ser evangelizadores culturales, empresarios, o revolucionarios. Están llamados a alimentar fielmente el rebaño de Dios. Están llamados a ser pastores.

Considere la instrucción del apóstol Pedro a los líderes de la iglesia en 1 Pedro 5:1-2.

1 Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo, anciano también con ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, participante también de la gloria que ha de ser revelada: 2 apacentad la grey de Cristo que está entre vosotros, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto.

El deber solemne de todo pastor es alimentar a las ovejas de Dios. Y como un pastor, el día que deje que sus ojos se mueven más allá de las personas que se sientan en su iglesia es el día que ha perdido su propósito.

El enfoque del ministerio pastoral no es la gente fuera de la iglesia, y no es atraer a incrédulos a la iglesia. La atención se centra en las personas dentro de la iglesia –el rebaño del Señor soberanamente se ha reunido y confiado al cuidado de un pastor. El pastor ha sido apartado, como el apóstol Pablo lo puso, “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón
perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:12-13).

Los pastores no son llamados a la cultura, y no estamos llamados a los inconversos. Hemos recibido el encargo de alimentar a nuestras ovejas para que puedan crecer espiritualmente. Estamos llamados a servir al pueblo redimido de Dios como un agente de santificación y protección. La medida de la eficaciade un hombre en el ministerio no es el número de personas en su congregación cada semana, es la
semejanza a Cristo de su congregación.


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¡La oración del pecador ha enviado a más gente al infierno que cualquier otra cosa sobre la faz de la tierra!

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Quizá piensen ustedes: “¿Cómo puede decir semejante cosa?” Les respondo: Vayamos a las Escrituras y muéstrenme, ¡por favor!
Me encantaría que me mostraran dónde dice que alguien fuera evangelizado de esa manera. La Biblia no nos dice que Jesucristo vino a la nación de Israel y le anunció: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado, entonces, ¿quién quiere invitarme a su corazón? Veo aquella mano que se levanta”. Eso no es lo que dice. ¡Cristo dijo: “Arrepentíos y creed el evangelio” (Mar. 1:15)!

La gente confía hoy día en el hecho de que alguna vez pronunciaron una oración, y alguien les dijo que eran salvos porque habían sido sinceros. En consecuencia, si uno les pregunta: “¿Eres salvo?” no contestan: “Sí, lo soy porque tengo los ojos puestos en Jesús y tengo evidencias poderosas que me dan la seguridad de haber nacido de nuevo”. ¡No! En cambio dicen: “Cierta vez dije una oración”. Ahora viven como demonios, ¡pero dijeron una oración!

Oí decir de un evangelista que estaba exhortando a un hombre a hacer precisamente eso. Por último, el hombre se sentía tan incómodo que el evangelista dijo: “Está bien, hagamos una cosa. Yo oraré por usted y si eso es lo que le quiere decir a Dios, apriéteme la mano. ¡He aquí el poder de Dios!” El “decisionismo”, la idolatría del “decisionismo”.

La gente cree que va camino al cielo porque han juzgado suficiente la sinceridad de su propia decisión. Cuando Pablo fue a la iglesia en Corinto, no les dijo: “A ver, ustedes no están viviendo como cristianos, así que volvamos a aquel momento en su vida cuando dijeron aquella oración y veamos si fueron sinceros”. No, dijo esto: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos” (2 Cor. 13:5).

¡Quiero que sepan, amigos, que la salvación es únicamente por fe! Es gracia sobre gracia sobre gracia. Pero la evidencia de la conversión no es que meramente uno examine su sinceridad en el momento de su conversión. En cambio, es el fruto continuo en su vida.

(Paul Washer – Diez cargos contra la iglesia moderna – Cap. 5 “La invitación evangelística sin fundamento bíblico”). Puede descargar el libro completo haciendo click aquí.


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¿Qué marcas bíblicas debería tener una iglesia sana?

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  1. Que se enseñe la Biblia por medio de la predicación expositiva, esto es un su justo contexto y poniendo a Cristo como centro del sermón.
  2. Que tenga una buena teología bíblica, es decir una sana doctrina con creencias definidas según las Escrituras sin agregados.
  3. Que tenga una idea correcta del evangelio ya que es poder de salvación para todo el que cree (Romanos 1:16), y es la única manera mediante la cual los pecadores pueden ser reconciliados con un Dios santo.
  4. Que tome en cuenta la conversión o nuevo nacimiento espiritual (Juan 3:3). Las vidas de sus miembros deben estar marcadas por el fruto de la conversión y no simplemente sumar gente a la iglesia por simples cuestiones numéricas.
  5. Que su función sea la evangelización de los pecadores. Cuando una iglesia tiene un entendimiento no bíblico del evangelio, no evangeliza, evangeliza de maneras engañosas o manipuladoras, o comparte un mensaje que no es el evangelio.
  6. Que tenga una membresía identificable. La membresía bíblica de la iglesia es importante porque la iglesia representa el testimonio de Dios en el mundo. La iglesia manifiesta su gloria. Por tanto, los no cristianos deberían ser capaces de ver en la membresía de la iglesia, en las vidas del pueblo transformado de Dios.
  7. Tiene que existir una disciplina eclesial. En su definición más general, la disciplina de iglesia es todo lo que la iglesia hace para ayudar a sus miembros a crecer en santidad y luchar contra el pecado.
  8. Una iglesia que discipula. La Escritura enseña que un cristiano vivo es un cristiano que crece (2 P. 1:8-10). La Escritura también enseña que crecemos no solamente mediante la instrucción, sino también mediante la imitación (1 Co. 4:16; 11:1). Por tanto, las iglesias deberían exhortar a sus miembros a crecer en santidad y ayudar a otros a hacer lo mismo
  9. Un liderazgo bíblico, caracterizado por pastores piadosos que guían al rebaño del Señor y los alimenta con su Palabra. El liderazgo bíblico de la iglesia es importante porque sin él, el pueblo de Dios es como un rebaño de ovejas sin pastores.
*Puntos extractados de 9 Marcas de una iglesia saludable.

Recomendamos ver este video explicativo del pastor Mark Dever, creador del ministerio 9 Marcas.

*Activa el audio del video si no puedes escucharlo.

¿Quiere saber más acerca de nuestra iglesia?


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Los niños también tienen que adorar

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Los padres con niños pequeños muchas veces piensan que sus hijos pueden ser “una molestia en el culto de adoración” y, por miedo de ofender a alguien o de “romper la armonía”, evitan hacerlos participar del culto. En nuestra iglesia creemos que la familia integral tiene que estar presente en el culto, y que los niños irán aprendiendo “qué es un culto de adoración” al ver adorar a sus padres en la comunidad de la iglesia. La tarea no es fácil, requiere tiempo y paciencia, pero confiamos en las palabra de Jesús: “Dejad a los niños venir a mí” (Mateo 19.14).

Comparto con ustedes un comentario muy acertado al tema del pastor Albert Mohler.

“Dondequiera que se encuentren niños, deben ser bienvenidos por el pueblo de Cristo. La gente de Cristo debe ser más acogedora que cualquier otra persona con los niños. Nuestras iglesias no deberían ser lugares donde los adultos no puedan esperar para separar a los niños de la congregación para poder realizar el acto de adoración como adultos. Uno de los escándalos del evangelicalismo actual es que enviamos personas a sus habitaciones tan pronto como llegamos a la iglesia.

Ahora, no estoy argumentando en contra de la utilidad de una guardería para bebés. No estoy argumentando en contra de lo apropiado de los programas especiales de enseñanza a niños. 

Estoy diciendo que cuando miras una iglesia y miras a una congregación, debes ver a la congregación. Deberías ver gente joven. Deberías ver parejas jóvenes. Deberías ver parejas mayores y personas mayores. Deberías ver a aquellos que están llegando a la última etapa de su vida y deberías verlos en la temporada inicial de su vida. Debería ver a personas sentadas en bancos que no pueden tocar el suelo con los pies. Y deberíamos, en la iglesia, dar la bienvenida a los meneos del niño y sus ansiedades, y deberíamos esperar que lo que está sucediendo es que la Palabra de Dios está alcanzando esos corazones de maneras que esos niños ni siquiera reconocen. Están hablando como niños, están pensando como niños, están razonando como niños, pero la Palabra de Dios puede llegar a donde nosotros no podemos ir. Es uno de los medios ordinarios de gracia que nuestros hijos, en la iglesia con nosotros, escuchen la Palabra de Dios, y canten las canciones, canten los himnos, escuchen la música antes de cantarla. Para que ellos, en el momento correcto, puedan encontrar su voz.”


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¿Por qué es importante la teología en una iglesia?

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A menudo nos encontramos en las iglesias con la idea de que “la teología no es importante, lo que importa es tener vida”. Nos preguntamos entonces cómo una persona puede llegar a tener vida en Cristo, si no conoce al Cristo de la Biblia. Lamentablemente gran parte de la iglesia evangélica ha dejado la teología centrada en Dios. Y esto no significa que no tengan institutos bíblicos de enseñanzas o escuelas, si no que el problema es que han hecho al hombre el centro de todas sus expectativas dejando el conocimiento del carácter y persona de Dios de lado.
En este video de 20 min. podemos ver cómo la teología reformada viene en este tiempo a poner las cosas en su lugar; a Dios como el centro de la teología.