Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree... (Romanos 1:16)

Un evangelio centrado en el hombre vs. uno centrado en Dios

Hoy en día se ofrecen un sin número de «evangelios» centrados en el hombre. «Evangelios» que dicen cosas como «Dios quiere que seas rico y próspero en esta vida» o «Dios quiere sanarte de toda enfermedad tanto física como emocional» o «Dios quiere darte de todo aquello que sientas que necesitas». Pero ¿cómo estos evangelios centrados en el hombre difieren del evangelio verdadero, bíblico y centrado en Dios?


Un evangelio centrado en el hombre define nuestras vidas en términos de lo que «necesitamos» o más queremos.
El evangelio bíblico reconoce correctamente que ninguno de nosotros vive para sí mismo sino para Dios (Ro. 14:7-9).


 Un evangelio centrado en el hombre considera que nuestras necesidades y deseos son las problemáticas fundamentales.

El verdadero evangelio reconoce que pecar contra Dios y enfrentar su ira es el más fundamental problema que podamos imaginar.


Un evangelio centrado en el hombre está basado en nuestros deseos, nuestras peticiones, nuestras necesidades.

El evangelio bíblico mira a la Biblia para definir nuestros problemas y la solución de Dios: la muerte de Jesucristo que cargó con nuestro pecado y su resurrección que nos dio vida.


El verdadero evangelio pone a Dios en el centro del mensaje —y en el centro de nuestras vidas, y en el centro del universo entero— porque esa es la verdad. Nosotros vivimos y morimos en un universo centrado en Dios.

Extraído de  es.9marks.org