Respuestas a preguntas frecuentes

respuestas a preguntas frecuentes

Aquí encontrarás un resúmen de respuestas de lo que creemos y cómo funciona nuestra iglesia

Creemos en la Biblia como la suficiente y autoritativa Palabra de Dios. Para tener un resumen conveniente de las doctrinas que creemos, hemos adoptado la Declaración de Fe Bautista del año 1689. Ver más. Nos identificamos como una iglesia reformada, es decir que se identifica con los principios doctrinales de la Reforma protestante del siglo XVI.

No creemos en el movimiento apostólico y profético actual con sus falsas manifestaciones espirituales y su mensaje materialista de prosperidad. Tampoco pensamos que sea conveniente la introducción de la sicología secular, el coaching, o el éxito empresarial en la iglesia. Todo aquello que no muestra la Biblia.

Creemos que la Biblia nos muestra (Filipenses 1:1) que la iglesia del Nuevo Testamento está liderada por un grupo plural de ancianos (pastores) y también representada por diáconos. Los pastores se ocupan de la parte espiritual mientras que los diáconos la material. No creemos en el pastorado femenino, no vemos ese tipo de liderazgo en ninguna parte del Nuevo Testamento, aparte de la prohibición bíblica de que la mujer ejerza autoridad sobre el hombre (1 Timoteo 2:12).

Creemos que debe existir una membresía identificable porque debemos asegurarnos que quienes participen de la Cena del Señor sean creyentes. La entrada a la membresía es por supuesto creer en el Señor Jesucristo como Salvador y el bautismo en agua (Marcos 16:16). El bautismo en agua no es inmediato, pasa un tiempo prudencial en donde observamos el testimonio cristiano de la persona la cual recibe en ese tiempo instrucción bíblica adecuada. Una iglesia que no tiene membresía no podría tener una disciplina adecuada cuando alguien se desvía de la fe, de allí la importancia.

Creemos que el Nuevo Testamento nos muestra que la ofrenda deber ser voluntaria (2 Corintios 9:7). No creemos en la obligatoriedad del diezmo u otro tipos de ofrendas. No recolectamos ofrendas en nuestras reuniones públicas. Al costado de la iglesia hay una alcancía donde cada cual da de forma anónima y libremente  con gratitud al Señor para el avance de Su obra.

Creemos que la música que canta la iglesia debe ser rica en contenido bíblico y con una melodía acorde a la santidad de Dios. Estamos de acuerdo con el uso de instrumentos siempre y cuando su volumen sea adecuado para acompañar y dirigir el canto congregacional. La iglesia debe cantar lo mejor de cada época (pasada y contemporánea), eligiendo aquellas canciones o himnos que glorifiquen a Dios (en música y letra) y descartando aquellas que sean imprecisas en teología o provengan de ministerios cuestionables (Salmos 47:5).

Creemos que Dios capacita a la iglesia mediante los dones de su Espíritu Santo para la edificación de esta (1 Corintios 14:12). No obstante creemos que mientras vivían los apóstoles habían dones especiales que servían para confirmar el evangelio primitivo los cuales ya cesaron (1 Corintios 13:8). Las pretendidas manifestaciones actuales de profecías, revelaciones y lenguas son una falsificación de los originales dones, y los rechazamos como falsos. Nos apegamos a la voz de la Reforma del siglo XVI que dice «solo la Escritura» (solo la Biblia como fuente de revelación).

Creemos que el mensaje verdadero del evangelio es mostrar a las personas quién es Dios (creador, santo y justo) y que el hombre lo ha desobedecido y se ha convertido en esclavo del pecado. Por esta razón vino el Hijo de Dios al mundo (Jesucristo) para morir en la cruz como sustituto del pecador y sufrir el castigo de Dios. Las demandas del evangelio son arrepentimiento de pecados y poner fe en la obra y sacrificio de Cristo, el cual resucitó con poder y hoy está sentando a la diestra de Dios. Creemos en la soberanía de Dios en la salvación, conocida como «Doctrinas de la Gracia» (o 5 puntos del calvinismo).

Creemos que la principal misión de la Iglesia es la «gran comisión» (Mateo 28:19) de ir predicar el evangelio a todas las naciones. Alentamos a los miembros de la iglesia a tener una «cultura evangelística», es decir, que la evangelización no se resuma solo a eventos o salidas grupales que proponga la iglesia, sino en el ejercicio del diario vivir, donde se comparta el evangelio con compañeros de trabajo/estudio, vecinos, desconocidos y con familiares. Como la iglesia primitiva, no cesaban de predicar y enseñar de Jesucristo (Hechos 5:42).

Si bien cada tanto tenemos reuniones especiales por edades o de mujeres, no creemos que la iglesia del Nuevo Testamento sea segmentada. Creemos en la «iglesia integrada», y eso es lo que vemos en la Biblia. Alentamos a que los padres con su niños asistan al culto juntos. Los niños aprenderán de su padres al ver adorar a Dios en comunidad. Los jóvenes aprenderán de los más ancianos. Todos somos llamados a edificarnos unos a otros. (1 Pedro 5:14).

Creemos que el matrimonio puede ser solo entre un hombre y una mujer según el principio creacional de Dios (Génesis 1:27) el cual fue reafirmado por el Señor Jesucristo (Marcos 10:6). Toda unión sexual fuera del matrimonio o con personas del mismo sexo, es pecado (1 Co. 6:18; Ro. 1:26 y 27). En cuanto a la familia, si bien Dios ha creado al hombre y a la mujer en la misma esencia, dignidad e inteligencia, les ha dado roles diferentes (complementarios). El hombre es cabeza (un liderazgo amoroso y servicial) del hogar (Efesios 5:26). Los hijos deben ser educados en el temor del Señor (Efesios 6:4).

Utilizamos la versión del Biblia Reina Valera (en especial la revisada por Sociedad Bíblica Trinitaria). Creemos que muchas de las versiones modernas de la Biblia están basadas sobre otros manuscritos que no son fieles a los originales o tienen una forma de traducir que parafrasea el texto bíblico. Preferimos una versión bíblica que se apegue a los originales y tenga una forma de traducir (aunque actual) conservadora.

Creemos que si bien Cristo tiene una iglesia universal formada por los creyentes de todos los tiempos, la iglesia del Señor se expresa a través de congregaciones locales con líderes y una membresía identificable que funcionan de forma autónoma y no como parte de una red multinivel o denominación. Esta iglesia independiente que responde al Señor Jesucristo tiene un gobierno congregacional que decide quienes son sus líderes y acepta o disciplina a sus miembros de acuerdos a los principios bíblicos. 

Si bien sabemos que podemos no estar de acuerdo con algunas prácticas  o puntos de vista periféricos de otras iglesias (que no afecten, por supuesto, las doctrinas fundamentales de la Biblia), lo que nos une es el evangelio de Jesucristo (Doctrinas de la Gracia). Si otra iglesia tiene un evangelio bíblico y una eclesiología ordenada escrituralmente, podemos tener comunión fraterna. Rechazamos el ecumenismo como un movimiento que atenta contra las bases del evangelio mismo al tratar de reconciliar lo que la Biblia prohibe (2 Corintios 6:14). Rechazamos la unión o colaboración con cualquier iglesia que «llamada evangélica», se haya salido de la sana doctrina.


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